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lunes, 3 de febrero de 2020

USO DE AGUA DE LLUVIA PARA RIEGO (PARTE 2)

Con el agua de lluvia podemos regar nuestro jardín varias veces, la primera cuando directamente cae sobre el jardín, pero podemos acopiar el agua de nuestro tejado y realizar varios riegos posteriores con la misma agua de lluvia.

Aquí os dejo un interesante ejemplo de cómo se puede hacer una captación fácil del agua de lluvia. 

lunes, 20 de enero de 2020

USO DE AGUA DE LLUVIA PARA RIEGO (PARTE 1)

Foto de almendro en el interior de Valencia
Gran parte de los alimentos que necesitará un creciente número de habitantes de los países en desarrollo en el futuro próximo procederá sobre todo de los cultivos de secano y no de los cultivos bajo riego ya que las posibilidades de incrementar el área bajo riego son limitadas. Las zonas subhúmedas y semiáridas están caracterizadas por períodos sin lluvias, tanto dentro las estaciones lluviosas o entre las mismas; estas son, además, generalmente impredecibles. Por estas razones, el rendimiento de los cultivos y las pasturas y la cantidad de agua en las corrientes son afectados no sólo por la cantidad total de agua de lluvia en una estación específica, sino también por la frecuencia, la duración y la severidad del estrés hídrico sobre las plantas en distintas etapas de su crecimiento.

Es necesario otorgar mayor atención al valor, la captura y el uso del agua de lluvia para aumentar la producción de las tierras de agricultura de secano en los trópicos y subtrópicos, lo cual se justifica por dos razones importantes:

Un creciente número de habitantes rurales de escasos recursos vive en áreas donde dependen sólo del agua de lluvia para la producción de sus cultivos y para las necesidades domésticas.

Dado que los rendimientos de los cultivos en los campos de los pequeños agricultores están muy por debajo de la media de las parcelas bien manejadas de las estaciones experimentales, es posible obtener un modesto incremento de los rendimientos mientras que, proporcionalmente, mayores incrementos en las áreas regadas parecen ser improbables.

La productividad del suelo debería ser mantenida y mejorada en todo momento; presenta dos características fundamentales que se deben cumplir, sin las cuales el crecimiento de las plantas será limitado y la productividad de los suelos no será sostenible:

Suficiente agua en el suelo, con óptimas proporciones de espacios de poros y sólidos y de suficientemente larga persistencia a tensiones disponibles para las plantas: es fundamental para que estas completen su ciclo de crecimiento.

En los suelos dañados, obtener una máxima porosidad, mantenerla adecuadamente y mejorar y mantener su capacidad de autorecuperación biológica son formas efectivas de mejorar la producción de los cultivos en las zonas en que el agua de lluvia es un factor limitante (Shaxson, 1993).

El éxito del manejo de agua en los sistemas de secano se basa en: (1) la retención de la precipitación pluvial en la tierra; (2) la reducción de la evaporación y (3) la utilización de cultivos tolerantes a la sequía que se adecuan a los modelos de lluvia (Stewart, 1985). Esto genera tres preguntas importantes:

¿Puede el agua introducirse rápidamente en el suelo a fin de evitar la escorrentía?

¿Está el suelo en condiciones de permitir la absorción de agua por las plantas sin que sufran los efectos nocivos del estrés hídrico en sus tejidos y permitir la transmisión del exceso de agua a las aguas subterráneas?

¿Cómo es posible mejorar la capacidad técnica de los agricultores respecto al manejo del suelo y de los cultivos a fin de eliminar las diferencias que se encuentran entre los rendimientos de las estaciones experimentales y los que se obtienen en el campo de los agricultores?

Para corregir efectivamente estos problemas sobre la capacidad para producir cultivos y mantener las corrientes de agua no es suficiente considerar solamente los factores macroscópicos. Un programa de acción debe estar basado también en la comprensión de lo que ocurre a nivel microscópico. Esto incluirá comprender como las plantas y los suelos funcionan conjuntamente y como se espera que reaccionen a las intervenciones propuestas. Por ejemplo:

El colapso o la compactación de los poros de todos los tamaños es la razón principal por la cual el agua no puede entrar en el suelo y origina la escorrentía.

Un factor clave para la sostenibilidad del suelo es el mantenimiento de la capacidad biológica de autorecuperación y como favorecer esta actividad biológica en el campo.

Una comprensión amplia de tales factores puede llevar a un mayor respeto por el suelo como ambiente para la actividad biológica, para meso- y microorganismos, así como también para las raíces.

**Texto extraido del documento de la FAO titulado "Optimización de la humedad del suelo para la producción vegetal" (www.fao.org).

miércoles, 27 de diciembre de 2017

RECICLAR AGUA DOMÉSTICA PARA RIEGO

Al cabo de un año podemos ahorrar mucha agua para riego de nuestras plantas, reciclando agua que desechamos sin pensar en el fregadero, el WC, la ducha, etc.
1- Agua del fregadero:
Cuando queremos agua caliente hasta que deja de salir agua fria, podemos recoger este agua fría que normalmente dejamos que vaya al desagüe.
También podemos recoger el agua que utilizamos para que los vasos o platos sucios no se resequen antes de fregarlos o llevarlos al lavaplatos. Este agua está llena de materia orgánica, así que al regar con ella también aportamos a la tierra de las macetas o de nuestro jardín muchos nutrientes.
2- Agua de la ducha:
Como en el anterior caso, cuando queremos agua caliente hasta que deja de salir agua fria, podemos recoger este agua fría que normalmente dejamos que vaya al desagüe.

3- Agua desechada de aparatos de aire acondicionado:
Este agua también la podemos utilizar para regar, aunque no recomiendo hacerlo directamente pues se trata de una agua destilada. Yo recomiendo mezclarla con otras aguas domésticas descritas o bien añadirle abono líquido.
De esta forma haciendo un cálculo apróximado, para una familia de cuatro personas podríamos obtener para riego al día, al menos entre 6 y 15 litros de agua.
¿Quién dice que tener plantas sube la factura del agua?. 


lunes, 31 de diciembre de 2012

FABRICACIÓN DE UN GOTEO SOLAR O KONDENSKOMPRESSOR

Es una técnica que produce agua destilada con radiación solar. Es un sistema muy simple y eficaz mediante el cual se puede reducir el agua de riego 10 veces respecto a sistemas tradicionales
 
Con este sistema se atrapa el agua evaporada de la tierra y del depósito que hay en el interior. La humedad condensa por las paredes interiores y cae en forma de gotas y dirigidas por las paredes otra vez a la tierra. El ciclo del agua. De noche tiene doble función y recoge también cierta cantidad de rocío. El sistema permite ahorrar enormes cantidades de agua para el riego como cultivar plantas que necesitan para su crecimiento la mejor calidad de agua.

El agua que produce el KondensKompressor no tiene sal, ni nitratos ni otros contaminantes, por lo que se puede incluso usar para desalar agua marina.

En su fabricación emplea un material abundante y fácil de obtener: botellas PET. Se puede usar en el ámbito doméstico o profesional. Requiere poco mantenimiento, solo reabastecer de agua el depósito cuando sea necesario y arrancar las malas hierbas del interior.
 
Con la aplicación de esta técnica se evita que se evapore el agua que no es aprovechada. Al ser los materiales tan fáciles de conseguir, esta técnica puede ser muy fácilmente empleada en países pobres con prolongadas estaciones secas e incluso en las zonas desérticas con acceso a alguna fuente de agua dulce o salada.
 
*Vídeo demostrativo:
 

martes, 29 de mayo de 2012

LAS NECESIDADES DE AGUA DE RIEGO EN LOS JARDINES (PARTE 5)

En este artículo voy a realizar algunas observaciones sobre los temas tratados anteriormente, al objeto de que las generalidades, no las interpretemos como siempre válidas, y si estudiemos nuestros casos particulares, mas con la razón, para aplicar el sentido común y el porqué de las cosas de forma sencilla.
Como vemos en la gráfica, a mayor evaporación, transpiración y calor, mayores necesidades de agua. Y estas necesidades no son estanco. Al igual que el clima, o el estado de la planta, donde según que estadio, crecimiento, floración, en jardinería, se requerirá mas o menos agua. Almería, no es La Coruña y los datos medios, no son datos del día a día.
Cada jardín es un mundo. Donde está construido, abierto o cerrado, se ventila o no, junto al mar, o en interior, para una misma zona. Nuestras observaciones serán determinantes.
El riego automático, es cómodo, optimiza consumos, pero debe estar bien diseñado. No tienen ningún sentido, bañar los arbustos existentes, y facilitar la proliferación de hongos, o caracoles. Tampoco tiene sentido, el riego a medio día, en pleno estrés de la planta, y evaporación, además de calentamiento del líquido en reposo.
Nuestro suelo, es arenoso u arcilloso. Si es lo primero, el agua se infiltrará rápido, o incluso se perderá. Si es arcilloso, será lento y se distribuirá más lentamente, con lo cual estará más retenido en superficie. Cosas prácticas.
GRÁFICA 2.
**Autor: Ramón José Cortina Badía (Ingeniero Agrónomo).

domingo, 29 de abril de 2012

LAS NECESIDADES DE RIEGO EN LOS JARDINES (PARTE 4)

Si anteriormente hablábamos de unos cálculos aproximados, hoy haremos hincapié, en que estos variarán, en función de las características vegetales, del jardín en el que nos encontramos. Como ya dijimos, un jardín, de naturaleza pradera, consume mucha más agua, que la xerojardinería, lo cual no significa que sea menos vistoso o agradable a la vista.

Se trata de que queremos, cuales son las necesidades de lo que implantamos, y cual es el medio, tanto soporte como ambiental, de lo que le va a rodear.

Imaginemos, una pradera en un clima semidesértico. ¿Funcionará? Si. Ahora deberemos primero elegir que especies y variedades implantamos, que prácticas culturales vamos a utilizar para su conservación, incluso para su implantación previa, y cuanto estamos dispuestos a poner, para alcanzar los resultados esperados.

No es lo mismo, un jardín, donde el 80% del sistema radicular se encuentra a 20 cms de la superficie, o si se encuentran a 80 cms de la misma. La cantidad de agua a aportar en el segundo caso será superior, debido, a que la mayoría de raíces absorbentes, se encuentran en un perfil inferior, y por tanto, la cantidad de agua, que deberemos aportar para que alcancemos este perfil, será mayor, que en otras, de características herbáceas o arbustivas, con iguales requerimientos de agua, pero raíces mas superficiales. Ello, no significa que el agua sea inferior, solo que la necesidad para alcanzar a lo que son sus elementos de absorción, es superior o inferior, según los casos.

¿Cómo programaremos los riegos?

Para determinar el programa de riegos, se deben seguir los siguientes pasos:

1. Hacer los cálculos aproximados previos de requerimientos, delimitando el jardín por zonas, de mayores presencias. No vayamos al detalle.

2. Escoger la profundidad media de suelo que se desea humedecer. En general, se puede convenir que será de 25 a 50 cm para plantas herbáceas, de 50 a 100 cm para arbustos, y de 100 a 150 cm para árboles. La elección de la profundidad determinará la dosis de riego a aplicar.

3. En nuestras latitudes, los cálculos teóricos, se multiplican, por dos o tres, según el nivel I, II o III seleccionado un tanto exageradamente.

Determinados el volumen por superficie cultivada y el número de riegos por mes, se debe tener en cuenta dos últimas consideraciones:

• Con el fin de que no se produzcan encharcamientos ni pérdidas de agua por escorrentía, los riegos deben permitir que el suelo se empape poco a poco. Para esto, cada riego no debería superar una pluviometría de 10 litros por metro cuadrado en una hora.

• Si el sistema de riego provee una pluviometría superior, cada riego deberá suministrarse en una serie de pulsos que permita al suelo un humedecimiento gradual. Por ejemplo, con un sistema de goteros o de aspersores que aporte 20 l/m2 hora no deberían establecerse riegos de más de la hora de duración, seguidos de otra media hora que permita la infiltración del agua en el suelo.

• Como ya hemos visto, y sin quedarnos solo en los datos facilitados por estaciones meteorológicas, cuando se producen precipitaciones, el agua aportada debe ontabilizarse en el balance hídrico del suelo.

• Para determinar la cantidad de agua de lluvia que realmente queda disponible para las plantas se debe estimar la lluvia efectiva, en general, y para el tipo de suelo medio considerado (de textura franco arcillosa), se puede estimar como nula una lluvia que aporte menos de 10 mm. Ante precipitaciones superiores, se puede considerar que la lluvia efectiva es de un 50% del volumen real precipitado.

Y ahora ¿Riego manual o automatizado? ¿Qué opinan?

Ramón José Cortina Badía (Ingeniero Agrónomo).

miércoles, 25 de abril de 2012

LAS NECESIDADES DE AGUA DE RIEGO EN LOS JARDINES (PARTE 3)

Datos cálculo de necesidades de agua por metro cuadrado de jardín, máximas diarias.


Exponemos una tabla sencilla, donde de forma somera, calculamos en un jardín, de la zona mediterránea, con una lluvia acumulada de 849 mm, la cantidad de agua a tener que aportar, a falta de otros elementos y factores, como el tipo de cultivo, infiltraciones, viento, sombreos, microclima etc., que variará respecto a estos importes, que no son los definitivos, pero si, orientativos. Suelo arenoso y ventoso, mayores necesidades. Jardines densos y sombreados, menores densidades. Jardines con micha densidad vegetal, mayores necesidades de agua y evaporación desde la capa verde.

Estos datos disminuirán incluso aumentarán, en función del tipo de jardín, suelo, y localización y otras variantes edafológicas o fitotécnicas. Así por ejemplo, en los meses correspondientes entre mayo y agosto, los primeros datos, nos indicarían, que debemos suministrar, entre 1.6 y 5.1 l/m2 de jardín, importe este, que disminuirá, si el jardín son rocallas o xerojardinería, en un 60%, o arbolado de hoja estrecha en un 70%. Mientras que en céspedes esta cifra puede hasta incrementarse, hasta un 120%.

Un jardín de unos 1000 m2 en césped, necesitaría en agosto, un consumo de agua, e instalaciones, para aportar 4 m3/ día de agua. Un Jardín solo con arbolado como cedros, coníferas variadas y arbustos o xerojardinería, rebajaría esta cantidad a 1.5 m3 diarios, para toda la parcela citada. Un jardín tipo con sus zonas verdes encespadas, requerirá como mínimo 235L/m2, un jardín solo arbolado, o de bajo consumo, unos 50L/m2.

Por supuesto estas cifras son meras estimaciones, a falta de muchas consideraciones, tal y como hemos manifestado, pero si que nos indicará el coste de su mantenimiento, y la delimitación de su diseño tanto en consumos como en instalaciones en los momentos de mayor necesidad de agua.

Coeficientes (Kc)

PP(mm) Precipitación acumulada mensual.

ETo: Evaporación de referencia (mm) mensual

(Datos 10 años)


lunes, 9 de abril de 2012

LAS NECESIDADES DE AGUA DE RIEGO EN LOS JARDINES (PARTE 2)

Mucho podemos teorizar para el cálculo real de las necesidades de agua en un jardín, y aplicar los conocimientos hidráulicos para la programación de nuestros riegos en las zonas verdes de nuestras parcelas, pero de forma sencilla, pasamos a redactar ahora, un primer conjunto de observaciones, sencillas y prácticas, que emplearemos para ello, y que serán la base del cálculo de la dosis de agua a aplicar.

- Zona. Nuestra latitud es muy importante. Una zona mediterránea, con unas evapotranspiraciones concretas, y lluvias de 400 mm año, no es equiparable a una zona árida. ¿Cuánta lluvia tenemos de media anual? A menor lluvia, en todos los aspectos, mas necesidades de agua.

- Tipo de jardín. Un hábito muy normal, es el de querer hacer nuestro jardín, en nuestra parcela, según solo nuestros gustos o el paisajista o jardinero que lo diseña. Debemos preguntarle siempre, tanto las condiciones climáticas necesarias para su supervivencia, y necesidades de agua por metro cuadrado. Con ello, saber el cálculo total de mantenimiento. Un jardín encespado, en zonas áridas, con agua salina, con heladas permanentes o con costes del líquido elemento prohibitivas, son aspectos que lo van a determinar.

- ¿Césped? En el área mediterránea, un césped requiere una media de 3L/m2 de agua, con puntas de 6L/m2, en verano. Un jardín mediterráneo, un jardín Xero, reduce estas necesidades a 1L/m2.

- Manguera o automático. En el primero de los casos, deberemos ver la disposición de la misma, y calcular su caudal. A presión ordinaria, una manguera tipo, nos debe aportar unos 4m3/hora, lo cual podemos tasar en un cubo de agua ordinario, calculando el tiempo en cada caso. Conociendo la superficie de nuestra parcela, sabremos la cantidad de agua que vamos a emplear por riego. En función de la estación del año y condiciones o necesidades, predispondremos, la frecuencia de riego.

- Si el riego es automático, aun a un primer coste de instalación y requerimiento de un mantenimiento posterior, tendremos mejor distribuido el caudal de agua a aportar y ajuste de las necesidades al caudal a aportar.

- ¿Qué tipo de suelo tenemos? Muchas veces el jardín está implantado sobre la obra a realizar, suelo y escombro compactado, sobre el que le hemos aportado una capa de tierra, de unos 20-30 cms, al que le hemos dado el nombre de vegetal. No se ha pensado en la infiltración, en los drenajes, o las necesidades de los sistemas radiculares. A suelo mas pesado, la compactación será anterior, la infiltración menor, y los encharcamientos mas habituales, apareciendo plagas y enfermedades. Un suelo arenoso, en un perfil amplio, hará que mucha del agua aportada, se pierda por infiltración, no quedando retenida para el alcance de las raíces cuando sea el momento, aunque este aspecto, suele ser el menos de los casos. En ambos casos extremos, deberemos tener en cuenta, que los aportes de agua, deben ser más graduales, para evitar tanto encharcamientos, como pérdidas por percolación.

- Un suelo de unos 50 cms, franco, con pendiente de drenaje o drenajes a cierto nivel, y la dosis a emplear ajustada para evitar encharcamientos que superen los 10 minutos, serían, interesante s a disponer, en todos los casos.

En este capítulo, hemos visto algunas consideraciones sencillas, a tener en cuenta. Veremos en el siguiente, cuales son las necesidades de agua de los distintos grupos vegetales que coexisten en un jardín.

**Autor: Ramón José Cortina Badía (Ingeniero Agrónomo).

martes, 27 de marzo de 2012

LAS NECESIDADES DE AGUA DE RIEGO EN LOS JARDINES (PARTE 1)

Las necesidades de agua de riego en los jardines, en muchos casos parecen tabuladas de una forma observacional, en función de los datos de campo tomados, y las medias que solemos aplicar, en cada ocasión, para el buen estado de los jardines.

No obstante, la práctica y la teoría, van de la mano, y en este articulado, vamos a ver ciertos conceptos que deberemos tener en cuenta para la correcta programación de los riegos en jardines a su aplicación, y cuyo desarrollo, podemos verlo a través de los distintos manuales de cálculo que existen.

El suelo y la planta, su evapotranspiración y la precipitación que tengamos en cada momento, limitarán el consumo de un bien escaso como es el agua. No cabe indicar, que el diseño del jardín será fundamental, y como veremos más adelante, si bien existen jardines con un mantenimiento de 1€/m2 año y bien cuidado, este importe puede incrementarse, en función de cual es el diseño del que partamos, y el suministro de materiales o cuidados que requieran esta zona verde, implantada en un punto determinado.

A partir de cierto momento, las plantas empiezan a marchitarse, a decaer, a languidecer. Vemos como al hojas pierden primero su turgencia, luego se secan las extremidades mas apicales, o los contornos de estas partes de la planta. De un modo recuperable, pasamos a un momento de no retorno. El suelo, veremos que ha perdido su humedad. Hemos alcanzado el Punto de marchitez. Entre un suelo saturado, un suelo que percola, que drena, y retiene cierta cantidad de agua denominada Capacidad de Campo, y este momento, hay una cantidad de agua, a las cual llamamos Agua útil. Esa agua, es la que nuestras plantas requerirán en todo momento para subsistir. Los factores de evaporación desde el suelo (1 litro/seg y Ha) y la planta, consumirá de la misma y deberemos reponerla salvo precipitaciones suficientes, para mantener el buen estado de nuestro jardín.

A mayores necesidades, mayores aportaciones y consumos. El coste de este operativo, marcará que estilo de jardín precisamos y decisiones finales tomaremos.

Veremos semana a semana, como calcular estas necesidades de aportaciones de agua.

Autor : Ramón José Cortina Badía (Ingeniero Agrónomo).

LA BIBLIOTECA DE FORMAJARDIN